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Alfonso XIII, Primo de Rivera y el General Berenguer |
Apuntes de la clase
La Dictadura había dado paz al país y había elevado el nivel económico pero no había satisfecho las esperanzas de muchos españoles ya que no había resuelto los problemas sino que los había arrinconado y eso no era una solución.
No había dado un nuevo cauce político, es decir un sistema con garantías de pervivencia. Tampoco había resuelto el problema social por la oposición de los elementos capitalistas y terratenientes, que eran imprescindibles a la hora de las grandes plantificaciones económicas, y de las fuerzas socialistas que en un principio habían colaborado y poco a poco se van distanciando y se convierten en oposición acérrima el régimen. Tampoco los nacionalistas catalanes se conforman con las iniciales concesiones y comienzan a reclamar nueva condiciones al gobierno; incluso el problema militar queda latente porque muchos militares descontentos con el personalismo del Dictador y con la introducción de civiles en el gobierno, empiezan a pasarse al bando contrario. La clase intelectual no había simpatizado nunca con la Dictadura y Melquiades Álvarez, Marañón, Ortega y Unamuno, entre otros, eran enemigos declarados de la Dictadura. Incluso los contribuyentes estaban enfadados por la honestidad de la administración. A todo esto hay que añadir el descontento de las grandes finanzas internacionales sobre todo de las grandes compañías petrolíferas por la creación de CAMPSA.
Hasta 1929 la oposición era parcial, obra de grupos dispersos, muchos de ellos movidos por intereses particulares, pero la crisis del 29 afecta de modo contundente porque la bonanza española había animado a inversores extranjeros a invertir en España. Esto contribuyó a que los bancos hicieran muy buenos negocios y que la peseta se convirtiera en un moneda fuerte. De hecho, la peseta llega a cotizarse a 27 la libra esterlina, pero al apercibirse la recesión, los inversores retiran sus capitales y comienza el pánico. Calvo Sotelo intenta paliar la crisis manteniendo unos cambios muy perjudiciales y al final tiene que poner a 33 pesetas por libra, pero se precipita la alarma y en los mercados extranjeros exigían 60 pesetas por libra.
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Primo de Rivera |
La prosperidad de los felices 20 se viene abajo y los españoles culpan al gobierno. Aunque muchos querían la permanencia de Primo de Rivera, los grupos más activos de la sociedad - antiguos políticos, intelectuales, militares, dirigentes obreros - se enfrentan al Dictador al que también le falto el respaldo de Rey. Primo de Rivera después de consultar a los capitanes generales y almirantes de la Armada decir marchar en enero 1930, muriendo en París semanas después.
LA SEGUNDA REPÚBLICA
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Alfonso XIII |
La Dictadura cayó en enero de 1930 y Alfonso XIII en abril de 1931. El corto plazo entre ambos acontecimientos nos indica que uno es resultado del otro.
Hay una cosa clara y es que en 1923 el régimen de la Restauración Canovista esta caduco y la Dictadura vino a sustituir momentáneamente a aquella maquinaria inútil pero sin conseguir introducir un sistema nuevo con unos órganos e instituciones capaces de remplazar a los antiguos.
Los viejos partidos dinásticos estaban desechos por el desprestigio mientras que los grupos no monárquicos - socialistas, republicanos y regionalistas - se habían desarrollado y son en ese momento muy poderosos.
Los socialistas y anarquistas consideraban que la caída de la monarquía era un paso importante hacia la revolución; los grupos regionalistas pensaban que la República sería más proclive a fórmulas autónomas o federales. Muchos políticos que antes habían servido al rey estaban despechados por la traición de este al pactar con la Dictadura y estaba dispuestos a pactar con el nuevo régimen si este triunfaba. Muchos españoles de clase media que en principio habían esperado mucho de Primo de Rivera, pensaban que la vuelta a las viejas oligarquías turnantes iba a aplazar indefinidamente la regeneración que España necesitaba y que esta solo vendría mediante un cambio de régimen. Incluso gente tan católica y de derechas como Alcalá Zamora y Miguel Maura optan por la República.
Todo esto hace que los republicanos, aunque no eran la mayoría, sí eran los que más gritaban y estaban más dispuestos a imponer su opinión.
Los políticos republicanos tuvieron que dar la mano a grupos que lo que buscaban era servirse de la República para llegar a la revolución.
LA CAÍDA DE ALFONSO XIII
Al dimitir Primo de Rivera al Rey le quedaban tres soluciones:
- Mantener la Dictadura bien asumiendo el los poderes o nombrando otro dictador
- Regresar al Régimen anterior
- Seguir un camino intermedio buscando un modelo que permitirá volver a la normalidad.
Opta por este último y encomienda el poder al general Berenguer propuesto por Primo de Rivera, pero con instrucciones concretas para volver al ejercicio de la Constitución y al régimen de partidos.
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General Berenguer |
Berenguer es un militar que en Marruecos había acreditado su serenidad y sus dotes de mando, pero su gestión política no gusto a nadie ya que por un lado se dedicó a deshacer la obra de la Dictadura y por otro sentía desconfianza hacia los viejos políticos y retrasaba el momento de darles el poder. Es decir por una parte deshacía la Dictadura pero no acertaba a canalizar la desembocadura en un régimen constitucional, por lo que el gobernó se queda solo.
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Alcala Zamora
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Miguel Maura y Azaña
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Alfonso XIII y Romanones |
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Por otra parte los partidos monárquicos estaba deshechos y parecía una temeridad entregarles el poder. Algunos miembros de la derecha como Alcalá Zamora y Miguel Maura se declararon abiertamente republicanos y Romanones, que se mantenía fiel a la monarquía, estaba despechado con el rey y se negaba a cooperar con Berenguer.
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Pacto de San Sebastián |
En agosto de 1930 los elementos republicanos firman el Pacto de San Sebastián y suscriben un manifiesto en el que proclaman que la única salida posible es la proclamación de la República. Entre los firmantes están personas tan variopintas como el conservador y católico Alcalá Zamora, el escritor ateo Azaña, el radical Lerroux, los socialistas Indalecio Prieto y Fernando de los Ríos, el catalanista Oliver d'Olwer. Todos parecían entenderse bien y se hacían ilusiones respecto a los resultados de ese pacto.
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Alejandro Lerroux
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Indalecio Prieto
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Fernándo de los Ríos
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Oliver d' Olwer |
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Casi al mismo tiempo afloran instituciones republicanas: Asociación Republicana Militar, Los Intelectuales al servicio de la República, a la que se afilia Ortega.
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Galán y García Hernández
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Ramón Francó |
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En diciembre estallan casi simultáneamente dos intentonas republicanas: la de Jaca, obra de oficiales de tendencia marxista, Galán y García Hernández, y otra en el aeródromo de Cuatro Vientos, promovida por Ramón Franco y otros aviadores que se habían pasado al republicanismo. Los dos fueron abortados porque carecían de fuerza y apoyos; pero el fusilamiento de los oficiales de Jaca y el encarcelamiento del comité revolucionario establecido en Madrid, dieron a la República héroes y mártires.
El Gobierno decide recurrir al pueblo y convocar elecciones pero los partidos se negaron a colaborar por lo que Berenguer dimite en febrero de 1931. Es llamado a formar gobierno el almirante Aznar, hombre débil que va a enterrar a la monarquía. Para evitar el fracaso que significaría unas elecciones legislativas se decidió convocar elecciones municipales pensando que así no podría ocurrir nada irreparable.
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Almirante Aznar |
Las elecciones se celebran el 12 de abril y de hecho ganaron los monárquicos en 42 provincias pero son los republicanos vencedores en la casi totalidad de las capitales de provincias. Afirmando que el voto en los pueblos no era moralmente válido por culpa del caciquismo, se atribuyen el triunfo y se lanzan a la calle a celebrarlo. El gobierno con una debilidad inconcebible se consideró vencido y el almirante Aznar declara: “España se acostó monárquica y se levantó republicana”.
EL RÉGIMEN REPUBLICANO
El cambio fue bien recibido por muchos españoles; incluso don Ángel Herrera Oria, presidente y fundador de la Asociación Nacional de Propagandistas, hasta la UGT que soñaba con la revolución, aceptan con más o menos complacencia la república. Pero hay que tener en cuenta: el cambio se debe más al hundimiento de la monarquía que al triunfo de la república.
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Don Ángel García Oria |
Las fuerzas republicanas estaban divididas entre si y era imposible un programa republicano unitario.
La mayor parte de los grupos políticos que habían ayudado al cambio de régimen, lo habían hecho para servirse de la República como instrumento de sus fines particulares. Entre estos podemos citar a los regionalistas, los socialistas con sus organización sindical la UGT y los anarquistas y su sindicato la CNT.