Europa siglo XI
Apuntes tomados en clase por Lourdes A.
Después de la muerte del Enrique II perteneciente a la dinastía Sajona, se instaura la dinastía Salia con los emperadores: Conrado II, Enrique III, Enrique IV y Enrique V.
Al emperador Conrado II muerto en 1039 le sucede su hijo Enrique III de 22 año. Desde 1028 estaba asociado al trono; aportó una gran dote y educación exquisita. Enrique tenía un elevado concepto del Imperio y una gran responsabilidad ante Dios como gobernante.
Pero pronto se va a encontrar con numerosos problemas. Existía por parte de los señores feudales el patronazgo hacia las parroquias; y como los obispos a su vez eran señores feudales en sus territorios, el emperador consideraba que a él le correspondía velar por el buen funcionamiento de la iglesia.También es verdad que durante el mandato de Enrique III, hombre profundamente religioso y con un alto sentido del deber y la honestidad, que supo elegir para gobernar las diversas diócesis a Obispos de eran de probada virtud. De esta forma se realizaron bastantes buenas reformas en la Iglesia alemana. Aunque luego no ocurriría lo mismo con sus sucesores.
Pero pronto se va a encontrar con numerosos problemas. Existía por parte de los señores feudales el patronazgo hacia las parroquias; y como los obispos a su vez eran señores feudales en sus territorios, el emperador consideraba que a él le correspondía velar por el buen funcionamiento de la iglesia.También es verdad que durante el mandato de Enrique III, hombre profundamente religioso y con un alto sentido del deber y la honestidad, que supo elegir para gobernar las diversas diócesis a Obispos de eran de probada virtud. De esta forma se realizaron bastantes buenas reformas en la Iglesia alemana. Aunque luego no ocurriría lo mismo con sus sucesores.
![]() |
Enrique III |
En Alemania todos los emperadores habían intentado su unificación pero hay que decir que ninguno lo consiguió, Sin embargo en Francia por una serie de casualidades, entre las que se cuentan alianzas matrimoniales y la suerte sí se consiguió un estado territorialmente unificado aunque feudal.
En Alemania era muy difícil controlar a todos los ducados pues el poder estaba muy atomizado. Además hay que tener en cuenta que el poder ducal siempre intentó por todos los medios transmitir el cargo por herencia. El primer intento para cambiar el sistema de transmisión hereditaria se le presentó al emperador cuando falleció el Duque de la Alta y Baja Lorena y transmitió el poder ducal a sus dos hijos. Pero murió tempranamente uno de ellos. Y el hijo sobreviviente, Godofredo el Barbudo, Duque de la Alta Lorena, exigió que el cargo en la Baja Lorena pasase a sumarse a su patrimonio por herencia. Enrique III va a ver una oportunidad de oro para que estas posesiones pasen al Imperio. Se declara una guerra en la que el vencedor es el Emperador pero se apunta una victoria pírrica porque Godofredo se niega a dejar el poder.
Más suerte tuvo el emperador en Suabia y Baviera, Enrique III era duque de estos estados pero al ser coronado emperador debía de renunciar al ducado que entonces pasó a manos del duque de Luxemburgo, pero éste muere y Enrique propone a su hijo y a la falta de este a su esposa la emperatriz Inés con lo que Enrique consigue el dominio e influencia en estos dos ducados por el momento.
Otro problema que tenía que solventar Enrique III era la zona oriental del imperio, pues Bertoldo conquista Polonia uniéndose a Hungría y hacen un frente común. El emperador conquista Praga y depone al rey, pero a la larga no se consiguieron grandes logros.
En el Sur Italia era otro el problema. El Papa siempre había sido importante para el nombramiento del emperador pero a su vez el pontífice necesitaba la ayuda de emperador para atemperar a la nobleza romana siempre muy levantisca llamada “la nobleza negra” que siempre querían inmiscuirse en el nombramiento de los Papas y en su gobierno.
En 1046 fue elegido Clemente II alemán y protegido del emperador. Aquí vamos a entrar en un ciclo de Papas alemanes. Clemente II no es aceptado por la nobleza romana. A Clemente II le sucede Benedicto IX y Dámaso II en un par de años, hasta que finalmente es nombrado Papa San León IX (1049-1054). Llegado a Roma quiso entrar a pies descalzos como signo de humildad. Trató de evitar el Gran Cisma entre la Iglesia de Oriente y Roma. Será además una gran renovador de la disciplina eclesial persiguiendo la simonía. Con la ayuda del emperador Enrique III van a poner bajo control a la nobleza romana.
En 1056 muere Enrique III. Su hijo, Enrique IV, aún un niño queda bajo la regencia de la emperatriz Inés, pero al no existir, en ese periodo de tiempo una mano dura, la nobleza alemana va a volver a las andadas y en 1062 la emperatriz va a ser depuesta por una conjura de nobles. Aprovechando este vacío de poder el Papa se liberará de la tutela alemana.
En 1073 el pueblo romano- era la forma de elección papal de época - proclama al monje Hildebrando, oriundo de la Toscana, como Gregorio VII (1073-1085). Era un Papa muy enérgico con una alto sentido de la responsabilidad de la Iglesia de Cristo. Pero este exceso de carácter le traería amargas consecuencias.
![]() |
Enrique IV |
![]() |
Gregorio VII |
Gregorio VII imbuido del ideal agustiniano de la Ciudad de Dios y de la Ciudad terrena consideraba a el Imperio y la Iglesia como las dos ciudades agustinianas, pero primando siempre a la ciudad espiritual por encima de la terrena. Así que Gregorio VII no acepta que los nombramientos de los obispos lo hiciera el emperador, ni que lo párrocos fueran elegidos por los patronos. Poniéndose en contra de la simonía (cualquier intervención civil en el terreno espiritual eclesial) se da la querella de las investiduras.
Numerosos obispos y abades en general prestaban vasallaje a sus señores laicos debido a los feudos que éstos les otorgaban en patronazgo. Siendo territorios dominados por señores civiles que conllevaban derechos y beneficios feudales, su concesión era realizada por los soberanos mediante la investidura. Al provenir Gregorio VII del monacato, por educación y disciplina era un monje muy culto y además muy riguroso, así que inmediatamente exigió una elección libre de los obispos siendo el cabildo catedralicio el que los seleccionase y nombrase obispo sin la presión de los señores feudales.
La contradicción y el problema surgían porque Enrique IV tenía 40 obispados para controlar contra una nobleza que cada vez se estaba haciendo más insurgente, así que el emperador no quería perder esa prerrogativa de elección. La chispa del enfrentamiento surgió con la diócesis de Milán que en aquella época estaba bajo la influencia del Imperio. Había dos candidatos: Godofredo y Atón y ante los desórdenes que se crearon en Milán, el emperador nombró obispo a Teobaldo, un milanés, pero el Papa declaró nulo el nombramiento y amenazó con la excomunión. Entonces el emperador, en un Sínodo de obispos en Worms, declaró usurpador al Papa.
La noticia de la excomunión cayó como un rayo en Alemania, pues el Emperador vio consternado, como sus obispos, uno tras otro, y hasta los nobles, le dejaban sólo. Pero es que la excomunión implicaba la dispensa a todos sus súbditos del voto de lealtad, Así que cuando se enteró el Emperador de que habían decidido- en secreto-invitar al Papa a desplazarse a Augsburgo para celebrar un nuevo Sínodo, en el que escogerían un nuevo monarca, hizo algo espectacular: se desplazó a Italia con su esposa. Gregorio VII, camino ya de Augsburgo se refugió en el castillo de Canossa, perteneciente a la Condesa Matilde, de Toscana.
![]() |
El Emperador Enrique IV delante del Papa Gregorio VII en Canossa |
![]() |
Condesa Matilde de Canossa, |
![]() |
Hugo, Abad de Cluny, Condesa de Canossa y Enrique IV |