MUELLE DE ARRILUCE.GETXO.VIZCAYA. ACUARELA DE PALOMA ROJAS

domingo, 3 de agosto de 2014

LAS BODAS REALES

Isabel II
Apuntes cogidos de las clases.

El asunto del matrimonio de la reina Isabel II tenía mucha trascendencia por la persona que se eligiera como  su esposo y sobre todo porque podía suponer un cambio de dinastía, de ahí que todos buscasen en el futuro esposo de Isabel II un apoyo a sus miras políticas. 
Un grupo en el que figuraban Balmes pretendía una reconciliación nacional casando a la reina con el conde de Montemolin, hijo de don Carlos; de este enlace esperaban la unión ideológica que hiciese desaparecer los motivos de discordia entre los españoles. La  casi totalidad de los liberales se opusieron a ello y muchos carlistas no estaban dispuestos a aceptarlo sin las suficientes garantías.
Una parte de los moderados con Narváez a la cabeza proponen al conde de Trapani, príncipe italiano de tendencias conservadoras, pero los progresistas se oponen porque se había educado con los jesuitas y proponen a su vez al infante don Enrique, liberal exaltado, que había tomado parte en un levantamiento; los moderados se oponen porque no podían admitir un exaltado en el trono. 
Como no había forma de ponerse de acuerdo se optó por un príncipe extranjero adquiriendo la cuestión carácter internacional y el problema se complica aún más. Luis Felipe de Francia buscaba poner en el trono a un Orleans con la oposición de Inglaterra que proponía un Coburgo, a lo que se oponía Francia por el parentesco de estos con la familia real británica. Las relaciones franco-británico se vuelven muy tensas hasta que deciden no ofrecer ningún príncipe a la corona de España.
Se vuelve otra vez a recurrir a un Infante español, pero cada candidato tenía el veto de un partido y fue necesario buscar un candidato que con su nula personalidad no molestase a nadie, salvo a la reina. Así es como Isabel II se casó con su primo don Francisco de Asís en 1846. Fue un matrimonio desgraciado.
Esto demuestra que, por una parte los partidos anteponían sus propios intereses a los nacionales y por otra que España carecía de política exterior. Las potencia habían decidido el matrimonio de la reina de España sin escuchar a los españoles, el país estaba pagando el total  aislamiento diplomática que duraba ya más de 30 años.
Francisco de Asis
Don Francisco de Asís era el primer varón superviviente del infante don Francisco de Paula, último hijo de Carlos IV- según el vulgo de Godoy-  y de Luisa Carlota de Nápoles.
Tuvo varios hermanos todos nombrados infantes de España por Fernando VII que contrajeron matrimonios desiguales y quedaron apartados e la sucesión dinástica. No existen pruebas concluyentes de la bisexualidad del marido de Isabel II, lo que sí es seguro es que no acertó a satisfacer las reiteradas solicitudes de su esposa.
Infanta Luisa Fernanda
Duque de Montpansier
La infanta Luisa Fernanda se casa con Antonio de Orleans. Su  padre Luis Felipe conocía los rumores de la presunta incapacidad del infante don Francisco de Asís para contentar a las mujeres por lo que la descendencia de Antonio acabaría reinando en España. El rey de Francia consigue que los matrimonios de las dos hermanas sean el mismo día y así como Isabel despreció a su novio desde el primer día doña Luisa Fernanda se enamoró a primera vista de su novio francés. Los hijos de los Montpansier empezaron a llegar rápidamente: María Isabel, María  Amalia, María Cristina, María Regla, María de las Mercedes, Felipe, Antonio, y Luis. Nueve  hijos tuvieron los infantes, pero Montpansier olvido que su cuñada era una mujer de recursos y llego a parir once hijos, con gran disgusto del francés que empezó a odiar a su cuñada y decidió abandonar la corte estableciéndose en Sevilla comprando el palacio de San Telmo a orillas del Betis y un cortijo en Sanlúcar al lado del mar. Desde su nuevo hogar el duque se dedicó a intrigar contra su cuñada para conseguir el trono para su esposa.
Los sevillanos tomaron un gran cariño a la familia de la Infanta y allí vivirán hasta  1868 cuatro meses antes de que la Gloriosa expulsara a  Isabel II de España. La  Reina conocedora de que la campaña de desprestigio contra ella estaba financiada por su cuñado el duque de Montpensier, lo destierra de España y el y su familia han de cruzar la frontera de Portugal. Pero la revolución no sentó en el trono a la infanta Luisa Fernanda sino a un príncipe italiano, Amadeo de Saboya que cuando abandona el país es sustituido por la Primera República.
Amadeo de Saboya
En el exilio el Duque de Montpensier forjo otro plan para acercarse a la reina: conseguir que una de sus hijas conquistara al heredero de la reina, el joven príncipe Alfonso que contaba con el apoyo de la nobleza y la burguesía para acceder al trono y así en 1872 el príncipe Alfonso, en quien su madre había abdicado, es invitado a pasar las Navidades en el castillo de Randan en Auvernia. Allí Mercedes conquistó a su primo y tras la restauración borbónica se casan en enero de 1878, pero el cuento de hadas   duró muy poco porque a los cinco meses de casada muere la novia y Alfonso XII queda viudo a los 20 años. Montpensier idea otro plan y es casarlo con otra de sus hijas, María Cristina, pero esta muere de tisis ante la desesperación de su padre que ve arruinados todos sus esfuerzos para acercarse al trono.
María de las Mercedes
La infanta Luisa Fernanda, al margen de los manejos de su marido, sufría ante la muerte de todos sus hijos: Felipe, María Regla, María Amalia. Sólo quedaba la mayor, casada con el conde de París, jefe de la casa real francesa y Antonio. Dos  hijos de nueve la sobreviven.
La última jugada de Montpensier es casar a su hijo Antonio con la infanta Eulalia, hermana del rey, que tuberculoso y con un vida disoluta no viviría mucho en su opinión.
La Infanta Luisa Fernanda sobrevivo a Alfonso XII once años, que vivió en Sevilla dedicada a obras piadosas, Montpensier murió en 1890 y Luisa Fernanda en el 1 de febrero 1897.

Las hijas de Isabel II

Isabel 
Infanta Isabel de Borbón

Al parecer era hija de un capitán del ejército José María Ruiz de Arana hijo del conde de Sevilla la Nueva, introductor de embajadores. De hecho la llamaban la Araneja (en recuerdo de la Beltraneja)
A Arana, cinco años mayor que la reina que tenía entonces 21, lo hizo gentilhombre de cámara y su relación duro cinco años. Una vez terminado el romance Arana se casa con la acaudalada duquesa de Baena.
Isabel fue nombrada princesa de Asturias y el día de su bautizo el 2 de enero de 1852, el cura Martín Merino apuñalo a la reina al salir del Te Deum de acción de gracias cantado en la capilla de palacio. La  reina salía hacia la Iglesia de Nuestra Señora de Atocha patrona de la Casa Real para presentar a la recién nacida y tuvo la buena fortuna de que las ballenas del corsé que sostenía el busto de la reina frenaran el puñal. La reina nombró Marqués del Amparo  al oficial que tomo a la niña en sus manos en el momento del atentado.
La educación de la heredera consistía, por orden expresa de la reina en mucha religión, poca gramática, difusas nociones de aritmética, bastante música, francés, italiano e inglés; la infanta bien dotada para los idiomas se manejó muy bien en las tres lenguas.
En 1857 cuando nace su hermano Alfonso pierde el rango de princesa de Asturias.
Cuando por la unificación de Italia en torno a los Saboya, los duques de Parma y los reyes de Nápoles son expulsados de sus tronos, Isabel se sintió responsable del exilio de sus primos por lo que pidió al rey de los Dos Sicilias, Francisco II de Borbón la mano de uno de sus hermanos para Isabel; fue elegido Cayetano, joven tímido de 21 años que ostentaba el título de conde de Girgenti. Isabel de 16 años fue empujad a un matrimonio con un hombre que no conocía y llevo a cabo una huelga de hambre, pero a los cuatro días cedió. A  su llegada a España Cayetano es nombrado Infante de España y se le nombró coronel del regimiento de usares de la capital.
Francisco II Rey de las Dos Sicilias.
Conde de Girgenti

Los recién casados salieron para Roma, luego a París donde se enteraron de la revolución de 1868 que expulsó a Isabel II del trono.
En la nueva situación los nuevos esposos se establecen en Roma en la corte exiliada de Francisco II de las Dos Sicilias, más tarde vuelven a París para encontrarse con la familia real española. Los esposos, que empezaron a tomarse cariño, visitan Inglaterra y Austria para instalarse finalmente en Lucerna (Suiza). Camino de Paris en 1870 cuando iban a la abdicación de Isabel II en Alfonso XII, Cayetano sufrió un el  primer ataque de epilepsia. Estos  accidentes se sucedieron cada vez con  más frecuencia. La infanta asombró a todos con el afecto y dedicación con que cuido a su marido.
El conde de Girgenti, como toda su familia, había perdido casi toda su fortuna al perder el trono y se negó a tocar la dote de su esposa por lo que tienen que vivir modestamente en un hotel de Lucerna. Después  de algún intento fallido de suicidio se disparó un tiro en la sien el 26 de noviembre de 1871.
La viuda de 19 años regresó con su madre y se dedicó al cuidado y educación de sus hermanas, ya que era la única que había tenido consciencia de los escándalos de los últimos años del reinado de su madre y se propuso ser el reverso de su madre. Su  vida se orienta al servicio intransigente de la corona.
En 1875 con la llegada de Alfonso XII al trono vuelve a ser nombrada Princesa de Asturias y se convierte en primera dama del  país porque Isabel II no era bien vista por el gobierno y decide permanecer en París. Quienes sí regresan son las otras infantas: Pilar, Paz y Eulalia.
Alfonso XII
El gobierno viendo que el rey era muy joven y las otras infantas niñas, decide que Isabel debe volver a casarse. Se  le proponen dos candidatos: 
Luis Salvador hijo del último duque de Toscana y el príncipe Arnolfo primo del rey de Baviera. Según los informes diplomáticos el primero pasaba por ser soñador, idealista, antimilitarista, independiente y artista mientras que Arnolfo era el típico soldado alemán que de romántico no tenía nada. Las  negociaciones fracasaron porque Alfonso XII se casa con María Cristiana de Hasburgo a la que deja embarazada muy pronto y quedaba asegurada la sucesión directa. 
María Cristina de Hasburgo
Isabel jamás faltó a los preceptos de la etiqueta ni permitió que se faltará. Las  infantas Pilar y Paz, mujeres muy buenas, la soportaron con estoicismo pero Eulalia se rebeló y la crítico duramente en sus memorias. Pero  posiblemente el mayor reproche que se le puede hacer a la Infanta es la funesta influencia que ejerció sobre su sobrino Alfonso XIII al que ella malcrió.
Alfonso XII murió tuberculoso en 1885 cuando no había cumplido los 28 años. Su vida disipada había contribuido a un fin tan prematuro; dejaba dos hijas y a su viuda embarazada del que sería Alfonso XIII en cuya formación va a influir de modo notable su tía Isabel que sentía por el hijo de su hermano una idolatría a la que se unió su madre  la reina viuda María Cristina que coincidía en todo con su cuñada. Entre  las dos consiguieron educar a un monarca desastroso, malcriado y rodeado de un enjambre de cortesanos ávidos de seguirle la corriente y de tomar en serio todos sus caprichos. 
Alfonso XIII
Cuando por el nacimiento de los hijos de Alfonso XIII, Isabel pierde otra vez el título de princesa de Asturias, adquiere un palacio en la calle Quintana. El caprichoso Alfonso, cuando nacen sus hijos, hace comprender a su tía que su presencia ya no es indispensable. En  Quintana organizó una pequeña corte con sus  damas. Pese a todo fue una de las mujeres de la realeza más apreciadas por el pueblo. En 1931 cuando cae la monarquía, ella tenía casi 80 años y pese a estar muy enferma y recibir el ofrecimiento del gobierno provisional de quedarse en España, no quiso aceptar nada del régimen republicano y salió del país cuatro días después. Abandonado Madrid, murió en Paris en una pensión para señoras, regentado por una monja española, acompañada de su hermana Eulalia y la infanta Beatriz de Orleans, el secretario de la infanta y su dama de toda la vida Margot Bertrán de Lis. El rey, al que idolatraba, ni estuvo presente en su lecho de muerte ni en su funeral, incluso tuvo que ser José de Quiñones, antiguo embajador en Francia el que prestará su panteón para enterrar a la infanta en el cementerio de Pere Lachaise; cuando los Quiñones necesitaron el panteón fue trasladad al cementerio de Montmatre.
Sus restos no volverán a España hasta el 28 de mayo de 1991 y fueron enterrados en el palacio de la Granja en Segovia al lado de Felipe V e Isabel Farnesio.

María del Pilar

Nace diez años después de su hermana Isabel. Muere  antes de cumplir los 18. Al parecer tuvo un idilio con el príncipe imperial Napoleón Luis, hijo de Napoleón III y Eugenia de Montijo, que murió peleando contra los zulúes en África mientras combatía con el ejército británico. La  leyenda romántica dice que el enterarse de la noticia la infanta murió de amor, aunque la bella Pilar murió de tuberculosis. 
Napòleón III
Eugenia de Montijo
Don Francisco de Asís la quería mucho porque estaba convencido de  que era hija suya. Cuando  volvió a España con la restauración era  la única a la que escribía, aunque se dice que Isabel le comentó a Eugenia de Montijo sobre la salud de Pilar y le dijo que el padre de la Infanta había sido un real mozo sano y fuerte, lo que no era la condición de don Francisco.
La infanta muere en el balneario guipuzcoana de Escoriaza el 3 de agosto de 1879 de una meningitis tuberculosa.

Paz
Infanta Paz
Miguel Tenorio
Paz al parecer fue hija de Miguel Tenorio, secretario particular de Isabel II, hombre culto, discreto, equilibrado y sensato que era querido por todos incluido el rey don Francisco.
La infanta Paz era una mujer sensible que escribía poesía. No era muy agraciada y  no tuvo muchos pretendientes, pero una hermana de don Francisco, Amalia de Borbón, se había casado con Adalberto de Baviera y su primer hijo no nace en Munich sino en Madrid donde su madre estaba visitando a su familia. Este príncipe, Luis Fernando,  quiso estudiar medicina. En 1880 Amalia y sus hijos volvieron a Madrid, donde ve a la infanta Paz como la esposa ideal para su hijo Luis Fernando. Tres  años después se casan en Madrid y van a vivir a Baviera en el palacio de Nymphenburg. Durante  la Primera Guerra Mundial se consagró a aliviar los sufrimientos del pueblo y al término de la misma, con la caída del Imperio, mantuvieron la propiedad de un ala del palacio y vivieron entre Alemania y España. Tenían una finca en Cuenca y una casa en Santillana del Mar.
El matrimonio tuvo dos hijos Luis Fernando y Adalberto y una hija Pilar. Acogió  en su casa a Miguel Tenorio anciano y enfermo y con ella murió.
La infanta acogió en su casa a republicanos españoles y cuando en 1946 murió a consecuencia de una caída varios republicanos españoles llevaron su féretro hasta la tumba.

Eulalia
Infanta Eulalia
Infante Antonio Conde de Galiera, hijo de Montpensier
Isabel II no fue capaz de decir quien fue el padre de la pequeña. Hay   tres versiones: un guardia de corps, un capitán de la escolta o un marino. Lo que es cierto es que fue la oveja negra de la familia. Educada  como sus hermanas en el Sacre-Coeur de París hasta los 11 años, que vuelve a España por la Restauración, donde se enfrenta a su hermana Isabel. A  la muerte de su hermano en  la corte solo había dos varones, el duque de Montpensier y su hijo Antonio, por lo que se decidió que se casaran Antonio y Eulalia. Esta  se negaba a casarse con su primo pero acabo plegándose a las presiones y tres meses después de la muerte de su hermano se casan en una ceremonia en la que todos los asistentes menos la novia iban de negro, parecía un presagio de lo que iba a ser ese matrimonio. Tuvieron  dos hijos varones y una hija que nació muerta. Luego  se separaron.
Tuvo un amante Jorge Jametel al que consiguió casar con la hija de los Duques Mecklemburgo-Strelitz que había quedado embarazada de un lacayo. Jametel vio en ese matrimonio ventajas económicas y sociales. 
La infanta mientras tanto se retira a vivir con su madre en París, Jametel una vez divorciado de la princesa Alemana se instala en París donde vivía la Infanta. Su  amante muere en 1944. La infanta consigue permiso para vivir en España al estallar la guerra mundial y muere en Irún en 1958.

sábado, 19 de julio de 2014

EL LIBERALISMO DOCTRINARIO

Apuntes  de las clases

La regencia. Doña María Cristina señala el apogeo del Romanticismo español: Martínez de la Rosa, el duque de Rivas, Espronceda, Quintana, todos hacen literatura política al mismo tiempo, se dice que de la Rosa redacto el Estatuto Real a la vez que la Conjuración de Venecia.
Martínez de la Rosa

Duque de Rivas


Espronceda
El Romanticismo  como exaltación del sentimiento y de la pasión incita a la rebeldía individualista. De hecho Víctor Hugo afirma que el romanticismo no es más que el liberalismo en la literatura.
Victor Hugo
El romántico exalta el sentimiento frente a la razón y no comulga con las máximas abstractas y frías del racionalismo que había definido las formas iniciales del liberalismo, en 1830 es de nuevo cuño, hijo del de 1789 pero con nueva personalidad. Por otra parte la nueva clase dominante se da cuenta que los principios democráticos de Rousseau va en contra de los intereses de clase. Es  durante la regencia de María Cristina cuando se forja la conciencia de clase y cuando la minoría dirigente crea unos principios nuevos para servir  sus intereses, apareciendo el "Liberalismo doctrinario"
Alcalá Galiano
La  agonía exaltada de la época de Mendizábal une y da fuerza a los moderados, que a partir de este momento aparecen con una doctrina coherente y de una altura intelectual superior a los exaltados y es precisamente un antiguo exaltado, Antonio Alcalá Galiano, asustado de los excesos de sus compañeros, su fundador. Para  Alcalá Galiano al poder físico (el dinero) y al poder moral (la inteligencia) deben corresponder también el poder político; como los dos primeros se concentran en la clase media es, según Antonio Alcalá Galiano, a esta clase a la que le corresponde el gobierno.
Donoso Cortés


Francisco Pacheco
Donoso Cortés y Joaquín Francisco Pacheco basándose en teorías francesas, explican esta idea: lo que legítima el poder no es la voluntad del pueblo sino la capacidad; deben gobernar los más capaces. Para  Donoso el gobierno es ejercicio de la inteligencia y por consiguiente deben mandar los más inteligentes. Pacheco dice que el poder es el ejercicio de la voluntad por lo que deben gobernar los buenos. En  el fondo piensan lo mismo ya que limita el ejercicio de la autoridad a una minoría que establecen de la siguiente forma: tenemos a los "buenos" que son los dotados de responsabilidad pública y únicos que pueden votar y los "mejores" un grupo escogido entre los buenos que pueden gobernar. Este pensamiento va a ser el imperante en Éspaña hasta 1868 y la constitución de 1837 establece el sufragio censitario y consagra este principio político.

La Regencia de Espartero

Espartero
En 1839 termina la Primera Guerra Carlista y meses después en 1840 cae la regencia de María Cristina. Este  pacto de intereses deja de servir a los liberales porque desaparecido don Carlos, doña María Cristina ya no hace falta.


Es Espartero el que provoca la caída de la reina viuda que se apoyaba en los moderados por lo que los progresistas consiguieron atraer a Espartero pese a que por su carácter autoritario aparecía más cercano a los moderados. Derriba a la Regente y con ella los moderados, suben al poder los progresistas que convierten a Espartero en el nuevo regente que en los tres años que gobierna hunde su prestigio sin conseguir estabilidad política, Espartero, mejor general que político, fracasa igual que su antecesora al apoyarse únicamente en un partido. Por  otra parte enseguida se enfrenta a sus partidarios porque, acostumbrado a ejercer su autoridad, gobierna personalmente sin hacer caso a sus compañeros de partido, colocando de jefes de gobierno a personajes civiles de escaso relieve para poder ejercer el mando sin que  nadie que le haga sombra. El  líder de los progresistas,  Olózaga, le abandona, mientras que los moderados intrigan y la Reina María Cristina desde Paris busca por todos los medios hundir al regente y volver a España.
Olózaga
Desde el punto de vista de la economía no le  van bien las cosas porque en plena disputa proteccionismo-librecambismo, (Espartero como muchos liberales era librecambista), decide poner unos aranceles muy suaves a los productos extranjeros por lo que en Cataluña, donde Juan Güell presidía un partido proteccionista, esta medida sentó muy mal. 
Juan Güell
Añadir leyenda
En Barcelona obreros y patronos se unen  en abierta rebelión. De hecho en 1842 la rebelión tuvo un auténtico carácter social; Espartero decide utilizar la fuerza y manda bombardear Barcelona desde el castillo de Montjuit haciendo que la ciudad se entregue pero esta decisión hundió  su prestigio y fue acusado de estar vendido a los ingleses. Pronto  se inicia otra revuelta en Sevilla que es  seguida en todo el país y en el que participan moderados y progresistas como los generales Narváez, Serrano y Prim
Narvaez


Serrano
Prim
El regente tiene que salir de España.  La  reina con 13 años es declarada mayor de edad en 1843.

La época moderada (1843-1854)
Isabel II
Aunque el primer gobierno de Isabel II fue presidido por progresistas como López y Olózaga, los moderados no tardaron en hacerse con el poder dando lugar a la década moderada de1844 a 1854.
La burguesía ocupa el poder y no desea revoluciones sino paz para desarrollar sus negocios, prueba del amor al orden. De este régimen es la fundación de la Guardia Civil en 1844.
El hombre clave de este periodo es el general Narváez, militar fiel a la reina, sin excesivas ideas políticas e incondicional defensor del orden. Durante la época moderada se aumenta la población llegando a 14.700.000 habitantes en 1850, aumenta el volumen de los negocios, se estabiliza la hacienda, se mejoran las obras públicas y aunque el progreso no es fuerte, es evidente. Pero  la bonanza económica no favorece mas que a los empresarios mientras que los trabajadores siguen siendo muy pobres, pero estamos ante una estabilidad muy precaria y acaba derrumbándose.

La Constitución de 1845

Una vez instalados en el poder los moderados se ponen a plantearse la necesidad de reformar la Constitución de 1837 o elaborar una nueva llegando a la segunda conclusión,  aunque con la oposición de los llamados puritanos que pensaban que hacer una Constitución cada poco hundía el prestigio de la Carta Magna que debería ser sagrada e intocable. Desde  este momento se hace costumbre cambiar cada poco la Constitución
La del 45 equivale a una reforma de la del 37 pero en el fondo mucho va más lejos porque
no admite el principio de la soberanía popular sino que la localiza en  el rey y las Cortes. Por  lo tanto la Constitución no es la expresión de la voluntad del pueblo sino el conjunto de unos principios que los siglos y el carácter de la nación han consagrado como fundamentales. Con  ello se pretende una síntesis entre tradición y revolución que evité nuevos fracasos.
La Constitución refuerza los resortes del poder real, mantiene el sufragio restringido: podían votar el 1% de los  españoles y crea un Senado cuyos miembros eran designados por la Corona y se da mucho poder al Gobierno. De  hecho el monarca - en la práctica el gobierno -  podía disolver las Cortes y mantenerse en el poder hasta convocar las siguientes elecciones que siempre ganaba el partido del gobierno. De hecho hay legislaturas en que solo cuatro progresistas consiguen escaño. Esto debilita al régimen moderado porque los progresistas, con razón, lo consideraban ilegal y por lo tanto derribable.

La recuperación económica
Alejandro Mon
Ramón de Santillán
Hay una reordenación el sistema tributario gracias al ministro Alejandro Mon y Ramón de Santillán que va a concebir un sistema claro y sencillo: dividen los impuestos en directos e indirectos
Los directos son sobre los cultivos, los inmuebles, la ganadería, la industria y el comercio.
Los indirectos sobre el consumo. Este último, que gravaba los artículos que entraban en la ciudad o su venta en el mercado, perjudicaba a la clase modesta y era muy impopular. Pero la reforma tributaria fue la base de la recuperación de la Hacienda pública en el reinado de Isabel II y va a hacer posible la realización de obras públicas y las inversiones  estatales.
La crisis de 1847, general en toda Europa, produce la fusión del Banco de San Fernando con el de Isabel II en un solo banco estatal. Esta idea es también de Santillán. Nace así el Banco de España aunque hay que esperar 10 años para que reciba ese nombre.
Bravo Murillo
El impulso definitivo a la reordenación de la Hacienda la llevara a cabo Bravo Murillo en 1851 con el arreglo de la Deuda, pasando la deuda flotante a deuda consolidada; los acreedores tenían que esperar más pero recibirían más y sobre todo con más seguridad.
La burguesía se lanza al mundo de los negocios aunque el mantenimiento  de precios bajos impide un desarrollo parecido al de otros países europeos y la pérdida de las  colonias hace que no entren metales preciosos por lo que en 1842 la mitad de la moneda que circulaba en España era extranjera.
Comenzó la construcción de ferrocarriles como Barcelona-Mataró y Madrid-Aranjuez, pero  la permisividad liberal con los empresarios hace que estos tengan fuertes márgenes de beneficios mientras que los obreros quedan reducidos a la pobreza, esto hace que el descontento social no haga más que aumentar.
La crisis del 47 provoca en España numerosas quiebras y cierres de establecimientos. Aunque  perjudicó más a los pequeños empresarios que a los poderosos. Sin  embargo la corriente revolucionaria que recorre Europa en 1848, casi no se nota en España debido a la mano dura  de Narváez, pero no a va impedir que el movimiento obrero gane cada vez más fuerza y este más  radicalizado.   

sábado, 31 de mayo de 2014

LA DÉCADA OMINOSA (1823-33)


Fernándo VII a caballo
Pese al nombre que le han dado los historiadores la última década del reinado de Fernando VII es de cierta bonanza, pero como el rey se había enemistado con todos, la valoración que hacen los historiadores de todo signo es negativa. 
Hay una cierta recuperación debido a que el rey nombra para Hacienda a un hombre inteligente y trabajador: López Ballesteros que enjugo el déficit gracias al crédito. pero lo malo es que todos los empréstitos  se formalizan con bancos extranjeros.  El  cambio de coyuntura económica permite una cierta expansión económica; se creerán nuevas industrias y en Cataluña, en la fábrica de Bonaplata, se utiliza por primera vez la máquina de vapor para producir tejidos. Al  constatar la pérdida de las  colonias,  se aprovecha lo poco que queda en las Antillas y Filipinas para aumentar sobre todo la producción de azúcar.  Desde el punto demográfico el censo de 1826 arroja el dato de una población de 14 millones de habitantes; en resumen, nos encontramos con una situación de relativa prosperidad.
López de Ballesteros
Sin embargo en el aspecto político el régimen de Fernando VII caminaba sin rumbo, y aunque algunos afrancesados entran en la Corte, las reformas que proponen no son aceptadas ni por realistas ni por liberales, que no estaban satisfechos  con las tímida reformas llevadas a cabo. De  hecho los realista ponían sus esperanzas en el heredero de la corona, el infante don Carlos ya que el rey no tenía herederos. 
Carlos María Isidro
Esta situación cambia cuando el rey contrae un cuarto matrimonio con su sobrina María Cristina de Nápoles. La  nueva reina no tenía nada de liberal, la corte de Nápoles era aún más reaccionaria que la española, pero si la nueva reina daba un heredero al rey esto significaba que los realistas quedarían descalificados.
María Cristina de Nápoles, reina regente.
En 1830 nace la princesa Isabel y al año siguiente la infanta Luisa Fernanda. Esto  implica un problema legal porque los Borbones traen consigo la Ley Sálica por la que las mujeres no pueden reinar, pero Fernando VII hizo publicar una Pragmática por la que abolía el Auto Acordado de Felipe V. Los elementos liberales vieron aquí la solución a sus problemas mientras que los realistas se asustan.
Princesa Isabel, futura Isabel II
Infanta Luisa Fernánda
En 1832 estando el rey gravemente enfermo, varios elementos liberales se ofrecieron a apoyar a la reina y a su hija. La  reina acepta y se dan los llamados sucesos de la Granja por lo que, cuando el Rey muere en 1833, el gobierno estaba en manos de los liberales lo que hace  que empiece la guerra con el llamado Manifiesto de Abrantes publicado por el infante don Carlos desde Portugal, afirmando que se hacía cargo de la corona, dando así  inicio a la Primera Guerra Carlista.

Primera Guerra Carlista 1836-39

La reina Gobernadora necesitaba de los liberales para defender los derechos de su hija. Nada más morir el rey se producen levantamientos Carlistas en distintos lugares pero sobre todo el País Vasco y Navarra. Los carlistas contaban con apoyos fundamentalmente en el ámbito campesino. De  hecho eran más los partidarios de don Carlos que los de doña Isabel pero estos eran más fuertes e influyentes: propietarios, hombres de negocios, intelectuales y la mayor parte de la nobleza -  cuando se dieron cuenta de que no se iban a meter con sus propiedades -  pero lo más importante es que casi todo el ejército se pone de parte de la reina. Desde el punto de vista diplomático, Francia, Inglaterra y Portugal se ponen de parte de la reina, mientras que Rusia y Austria lo hacen por el pretendiente, pero las alianzas de los carlistas no sirven de nada mientras que las potencias vecinas sí que aportan ayuda a los liberales.
Los Carlista, más numerosos, no contaban con medios y salvo Zumalacarregui carecieron de cabezas competentes y el mismo don Carlos era torpe e ingenuo; se rodea de una camarilla de personas  de espíritu renovador que acaban haciéndole impopular. De hecho muchos conservadores, sin abandonar sus ideas, abandonan el bando Carlista decepcionados de don Carlos.
Zumalacarregui


La guerra tiene dos fases

1833-35. Mientras Zumalacárregui dirige sus tropas, llevando a cabo una táctica de operaciones lentas y bien definidas, consigue poco a poco ir aumentando las zonas carlistas, pero muere en el asedio de Bilbao en 1835.

1836-39. Es la época de las grande expediciones carlistas con que se pretendía extender el conflicto a toda la Península. Podemos  destacar la Gran Expedición Real llevada a cabo por don Carlos en 1837, que está a punto de entrar en Madrid. No  controlan el territorio sino que  son simples cabalgadas, sin conservar el territorio. Esto  permite a los liberales afianzarse en el país mientras que el carlismo se debilita por disensiones internas. En 1839 el general Maroto se rinde en Bergara tras el pacto de Oñate y el aspirante tiene que  salir de España. Sólo el general Cabrera resiste el Maestrazgo.
  
General Maroto con su nieta
General Cabrera

La regencia de María Cristina

El gobierno de Cea Bermúdez nombrado por María Cristina era partidario de una reforma desde arriba tipo despotismo ilustrado pero los liberales no estaban de acuerdo: querían un régimen representativo parlamentario llevando a cabo una convocatoria electoral. Como el presidente del gobierno era partidario de una reforma desde arriba, cuando los que pedían elecciones fueron los militares, decidió dimitir.
Cea Bermúdez
El nuevo primer ministro fue Martínez de la Rosa, intelectual, poeta y dramaturgo, había sido diputado en las Cortes de Cádiz, pero se exilió a Francia donde entra en contacto con el romanticismo. De  hecho se le considera el introductor de esa corriente en España. Ese contacto con el romanticismo le ha moderado aunque mantiene sus principios liberales. 
Martínez de la Rosa
Martínez de la Rosa no tenía nada de revolucionario. Restablece el régimen representativo, pero con la menor cantidad de representación posible, redacta el Estatuto Real en 1834 que no es una Constitución sino una Carta Otorgada, establece las Cortés en dos estamentos: el de próceres y el de procuradores. Eran dos cámaras. En la primera, la de Próceres, estaría los miembros de la nobleza, jerarquías eclesiásticas, altos mandos militares y otras personas nombrados por el rey entre las personas distinguidas por su ilustración o riqueza; es decir aquí estarían las antiguas clases privilegiadas junto con la nueva aristocracia (militares, intelectuales, propietarios). Podrían estar en el Estamento de Procuradores aquellos españoles que tuviesen una renta de 12.000 reales anuales y fuesen elegidos en votación por los varones mayores de 25 años contribuyentes del censo, es decir que había que pagar precio para elegir y ser elegido.
En cuanto a las funciones de las Cortes, podían aconsejar y pedir pero sin legislar.
Todo esto hace que no sea aceptado por los liberales y para complicar más las cosas se desata  en España una epidemia de cólera que lleva a lanzar la idea de qué los frailes son los que ha provocado la epidemia envenenando la aguas, dándose por primera vez en España el asalto de conventos y asesinato de religiosos -  sólo en Madrid mataron a cien -  Las autoridades no se atrevieron a cortar los desmanes ante el temor de ser tachados de absolutistas. 
Conde de Toreno
Ante  este cúmulo de desastres el gobierno Martínez de la Rosa naufraga y la Regente nombra en 1835 al conde Toreno primer ministro, otro antiguo liberal de Cádiz arrepentido, para acallar las protestas de los exaltados. Expulsó  a los jesuitas de España y poco después suprimió todos los conventos y monasterios que no tuviesen por lo menos doce individuos profesos; pero estas medidas no fueron suficientes porque continuaron las alteraciones del orden público en todo el país especialmente en Barcelona  que quedó sumida en la anarquía. Los  exaltados exigen la destitución de Toreno. Y  la regente en otoño 1835 nombra el exaltado Álvarez Mendizabal con el que podemos decir que el pleno liberalismo queda instalado en España.

La Desamortizacion 

Los liberales exaltados eran pocos pero se lanzaban a la calle, gritaban y alborotaban y con su entusiasmo daban la impresión de que lo llenaban todo. Además contaban en  sus algaradas con gente del arroyo que esperaban obtener fruto del desorden. Como  eran muy hábiles y pedían un liberalismo autentico cualquiera que se les opusiera era considerado absolutista.  Los políticos moderados y la propia Regente no supieron defenderse y cedieron hasta dar el poder a los radiales en 1835.
Álvarez de Mendizabal
Mendizabal sube al poder con fama de hombre hábil en gestión  política y económica; prometió solucionar  de golpe los dos problemas del país: la guerra civil y la bancarrota. Pero  para lograrlo exigió un voto de confianza de las Cortés. Una  vez obtenido las disolvió y gobernó de forma dictatorial.
El método que emplea para solucionar los problemas fue la incautación de los bienes de la Iglesia, mediante tres decretos:
Supresión de todas la órdenes religiosas de España excepto las que se dedicaban a la beneficencia. Declara  todos los conventos y sus bienes propiedad del Estado y por último saca la venta todos esos bienes.
Como todo lo obtenido fue menos de lo que se pensaba porque, por una parte la propaganda anticlerical había exagerado mucho las cosas y por otra la Iglesia se había empobrecido mucho en los últimos 50 años, de  hecho la expropiación supuso el 8% de las tierras cultivadas de España.
El Estado no realizó el negocio que Mendizabal esperaba porque como la oferta era fabulosa  y urgía vender,  las subasta se remataron a bajos precios y muchos particulares se hicieron con grandes propiedades  en condiciones muy cómodas, ya que se podía pagar en un plazo de  16 años y además como se habían emitido bonos podían ser utilizados para pagar. De esta forma  la Hacienda no se recupera y no se puede llevar a cabo la segunda parte del plan: hacer una leva de 100.000 hombres para terminar con la guerra civil.
Las consecuencias materiales es evidente que no supuso un benéfico grande para la economía porque los que compraban las tierras eran grandes propietarios que aumentan sus bienes pero no mejoran la producción y los bienes quedan en manos de unos pocos en vez de producirse un reparto de tierras y crear una clase media campesina.
En el aspecto social el ámbito fue favorable a los propietarios y desfavorable para los campesinos. Estos, en las tierras amortizadas habían sido  colonos que pagaban un censo al convento y se quedaban con el producto de la tierra. Ahora  el nuevo amo o las explota el directamente,lo que hace  que se conviertan en jornaleros o tienen que pagar un arriendo en las condiciones que el nuevo amo ponga;esto hace que surja en España el proletariado campesino.
Desde el punto de vista político los compradores se dan  cuenta que deben sus riqueza al régimen liberal y que todo podía estropearse  con un cambio político por lo tanto se convierten en los más firmes valedores de la  reina y sus gobiernos..