

Reconstrucción en Alemania de una Torre de Vigilancia romana en el Limes Germanicus

Vista de los restos del Muro de Adriano- Limes Británico- en el norte de Inglaterra





Los emperadores dejarán de vivir en Roma y se trasladará a Milán y luego más tarde ante el peligro de los bárbaros se instalarán en Rávena un lugar más resguardado por encontrarse entre las marismas y el mar. Los dos imperios se van a diferenciar por varias razones, una de ellas la lengua; en el oriente se utilizará en griego - incluso la Iglesia tuvo como lengua en sus comienzos el griego hasta el siglo IV - en el occidente el griego se irá perdiendo en favor del latín y sólo la gente culta lo utilizará.




El peligro para el Imperio Romano vendría de los visigodos de oriente. Ya desde el 350 A.C. los Hunos procedentes de Mongolia y empujados por los Yuan-Yuan se dirigían hacia el Oeste, adentrándose por el sur de Rusia. Chocaron con los Alanos y los sometieron; a su vez los Alanos empujaron a los Godos a cruzar el Dniéster. En el 396 Alarico condujo estas hordas visigodas: el joven Arcadio emperador de Oriente encontraría una solución pactando con Alarico nombrándole Magister Militum y asentándoles en la Iliria dálmata

Pero en el 400 Alarico envalentonado y descontento con sus nuevas tierras marchó hacia Italia sitiando Milán, la capital de occidente. Entonces, el gobierno se trasladó a Rávena, rodeada de pantanos y por lo tanto, más fácil de defender; Estilicón logró derrotar a los visigodos pero necesitando más contingentes mandó traer tropas de las Galias. Pero los Vándalos, los Alanos y los Suevos perdiendo el miedo al “nombre romano” y viendo que las Galias estaban desguarnecidas y, aprovechando que el Rhin se hallaba helado, lo atravesaron el 31 de Diciembre del 406 y por las vías romanas, penetraron en las Galias, saqueándolas por espacio de tres años.
Los Anglos y los Sajones invadieron la isla de Gran Bretaña expulsando a los Bretones a la Galia, estableciéndose en la península Armoricana (actual Bretaña) Hay que añadir a esto que en el ejército de Britania en lugar de ayudar a Roma, un general - Constancio - se erigió en emperador; por su parte los Burgundios se corrían del Rhin a la Saboya y hacia el 409 bandadas de Suevos, Vándalos y Alanos, por los puertos de Roncesvalles y Somport, penetraron en la Hispania siguiendo las vías romanas. Quizás los Suevos asaltaran la península por mar.




Honorio murió en 423, sin dejar herederos por lo que, tras el interregno de Juan, fue nombrado emperador con seis años Valentiniano III (419- 455) hijo de Gala Placidia. Durante su minoría de edad se encargó del gobierno primero su madre y luego el general Aecio. Su madre arregló el matrimonio de Valentiniano con Eudoxia hija de Teodosio II emperador de Oriente.
Aecio general romano había pasado su niñez como rehén de los bárbaros, (era costumbre enviar a un niño hijo de patricio como rehén con el fin de asegurarse los bárbaros que los romanos pagaban el pacto por las defensas de las fronteras) por esta razón conocía bien a los bárbaros y entendía su lengua.


Todavía tuvo ganas Atila de penetrar a saco en Italia, pero Roma escapó al saqueo gracias a la intervención del Papa, San León Magno que se entrevistó con él. Muerto Atila el Imperio Huno se deshizo.

Aecio en 454, a consecuencia de las intrigas cortesanas que convencen a Valentiniano III de que era un usurpador, es asesinado, pero dos soldados devotos de Aecio a los seis meses asesinaron al emperador. Esto destruyó las esperanzas del Imperio de recuperarse y lo condenaría al fracaso al no volver a aparecer un líder como él. En palabras de Procopio considerado el último historiador de la Antigüedad, que fue el que le llamó “el último romano”” dijo: "No me corresponde juzgar a los príncipes pero con tu mano izquierda has cortado la derecha”
Muertos Valentiniano y Aecio se dio un vacío de poder en Occidente, por lo que se suceden una serie de emperadores títeres de la mano de Ricimero Magister Militum hacedor de emperadores pero que a pesar de todo ninguno consigue consolidarse en el poder. El que no es lapidado por el pueblo romano, tiene que exiliarse, es envenenado o es depuesto, hasta que llegamos al último emperador Rómulo Augústulo
